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Francisco, hijo de Pedro de Bernardote soñaba con la gloria. Cada ocasión era para él motivo para llamar la atención, para centrar la atención en su persona. “Un día encontró un hombre pobre y casi desnudo. Le dio pena, le dio con generosidad y por amor a Cristo la propia ropa que llevaba. Durante la noche tuvo una visión: se le apareció un espléndido palacio, en el cual había armas de todas las clases, en el sueño Francisco se sintió llamar por nombre y entusiasmar por la promesa de todos estos bienes”. |
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Interpretando el sueño humanamente, para realizarlo se alistó en el ejército de las Cruzadas al mando de Gualtieri di Brienne, que defendía los derechos del Papa; partió para Perusa, pero llegando a Espoleto se enfermó. Durante la noche sintió otra vez una voz premurosa que le pedía: Francisco, Francisco ¿Quién crees que puede mas útil para ti: el siervo o el amo?”… “el amo”, respondió Francisco. Entonces siguió la voz: ¿Por qué buscas al siervo en vez del amo?”…. y Francisco: “¿Qué quieres que haga Señor?”… “vuélvete a Asís allí te dirán lo que tienes que hacer”. Aquella noche Francisco no durmió. Al amanecer, deprisa, subió al caballo y se fue hacia Asís… en el camino reflexionaba sobre las palabras que le ardían en el corazón… |
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El Señor le preparaba una gloria más grande y duradera. Los asisienses, viéndolo volver tan pronto decían entre ellos: “ha hecho otra de las suyas”, y se reían. Después de haber superado una grave enfermedad Francisco volvió a ser como antes, reuniéndose con sus compañeros en noches alegres, aclamándolo también “rey de las fiestas. Cf. II Celano 5-7 |
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Francisco ya no era el de antes. Había dicho al Señor: “qué quieres que haga?”… mientras esperaba una respuesta pasaba muchos momentos de profunda búsqueda, se retiraba en lugares solitarios para encontrar a Dios… además de la Ermita de San Damián estaban las cuevas del Subasio en particular una cerca de un hoyo entre dos piedras… aquí se retiraba Francisco para dialogar con el Señor. Nota: la palabra “Cárceles” (del latín cárceles significa lugar solitario, aislado, también una persona que se alejaba para establecerse en lugares apartados se decía que se encarcelaba) |
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Las Cárceles en tiempo de Francisco (siglo XIII) |
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El Eremitorio de las Cárceles surgió alrededor de la cueva de San Francisco; el empezó a retirarse en esta cueva entre los años 1205-1206. Le acompañaba un amigo íntimo, al que decía que había encontrado un tesoro. El amigo estaba fuera esperándole y el entraba en la cueva donde invocaba al Señor con todo el corazón pidiendo el conocimiento de su Voluntad. Rezaba, lloraba sus pecados, se flagelaba, y repetía sin cansarse las palabras llenas de amor. Cuándo salía de la cueva estaba tan trasfigurado que parecía muy distinto de cuándo había entrado. Cuándo empezaron a llegar sus primeros compañeros: Bernardo da Quintavalle(noble y rico), Pietro Catan (canónigo y juez), Egidio (sencillo campesino) y otros, subian los montes atraidos por la soledad y entre el bosque salvaje se refugiaban en cuevas y oraban en ellas. |
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Para la oracion comunitaria iban a una capilla dedicada a Santa María de las cárceles. |
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La porciúncula, dice la tradición, que fue un donativo de los monjes benedictinos del Monte Subasio, a San Francisco en el año 1215. |
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| Un episodio importante en la historia franciscana que nos cuentan sobre el Eremitorio es que en el año 1216, Francisco estando en la Porciúncula (Santa María de los Angeles), viendo como el número de los frailes en aumento cada día y no sabiendo escoger entre “ vida contemplativa” 7y “vida activa”, pidió consejo a Clara (que vivía en San Damián) y a fra Silvestre (que vivía en ese tiempo en el Eremitorio). | ![]() |
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| Envió a fra Masseo encargándole que preguntara a Dios cuál de los dos caminos tenía que seguir después de algunos días frai Masseo volvió y dio la respuesta a Francisco de parte de Clara y de Silvestro divinamente idénticas: | ||||||||||||||||
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” ha dicho el Señor que no te tienes que preocupar solo de ti sino de tus hermanos”…la voluntad del Señor es entonces que los frailes se dediquen a la predicación y que recorran todo el mundo anunciando el evangelio. Francisco acogió con alegría la propuesta del Señor y aconsejaba y exhortaba siempre a los frailes que se dedicaran a la predicación del evangelio, preparándose con la oración y la contemplación, para merecer del Señor la gracia de testimoniar con la vida, la verdad de lo que anunciaban. Alternándose así, predicación y momentos de soledad en los eremitorios. |
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